Daniel Aime

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Nace en Pérez, Santa Fe en 1978.
Cursó la carrera de Antropología en la U.N.R. y comenzó su formación en fotografía en la Peña Fotográfica Rosarina a partir de la fotografía digital, como así también analógica con trabajos en laboratorio y talleres de construcción de Ensayos Fotográficos y de entrenamiento visual.
Comienza a dedicarse a la fotografía experimental y los denominados “Procesos Fotográficos Antiguos” formándose  en cianotipia, antotipia y principalmente en fotografía estenopeica.
Desde 2016 participó en numerosas muestras colectivas.

Dentro de sus muestras individuales se destacan: Alma Planta (2021) y Y de tarde soñamos nuestras vidas, amabas en el Centro Cultural Cine Lumiere y La casa interior en el Centre Catalá, todas en Rosario.

En 2020 y 2021, obtuvo menciones en el Salón de Pequeño Formato de la UNR.

Desde 2018 lleva adelante un espacio/taller de formación llamado “Perro Negro” en la ciudad de Pérez, dictando distintos talleres de fotografía digital y fotografía experimental.

Statement

A partir de mi formación en fotografía analógica, poco a poco fui volcándome de lleno al trabajo de laboratorio. Comencé a investigar en la fotografía experimental a partir de distintos seminarios y talleres en técnicas fotográficas antiguas, hasta llegar al punto en que, la fotografía experimental es hoy, toda mi fuente de creación. He logrado encontrar en la cotidianeidad una fuente de expresión que me gusta abordar a partir de diversas técnicas experimentales, documentando el día a día con la fotografía estenopeica, o copiando plantas y flores de mi patio con diversas técnicas como la cianotipia, el marrón Van Dyke o la antotipia (técnicas de copiado del siglo XIX). Mi actual etapa de producción y conceptualización se encuentra muy influenciada por el desarrollo de procesos fotográficos que no utilizan ningún tipo de cámara para conseguir las imágenes, utilizando principalmente la técnica de copia por contacto, pero utilizando diversas herramientas de la fotografía digital, logrando procesos híbridos que pueden enmarcarse dentro la denominada “fotografía sin cámara”.